RESEÑA BIOGRÁFICA
Edgar Allan Poe (1809-1849);
nacido el 19 de enero de 1809, en Boston, hijo de Elizabeth y David
Poe, actores de teatro, fue forjando su carácter a través de varios
factores importantes que influyeron en su desarrollo intelectual:
la herencia de sus padres tuberculosos significó, tal vez, la salud
debilitada y la poca resistencia al alcohol que padeció durante
su vida, la época que los Estados Unidos atravezaba y los cambios
sociales que le tocaron vivir, la guerra entre el Sur y el Norte,
la esclavitud, las leyendas de horror y misterio que los negros
contaban, el hecho de que desde muy pequeño se quedara huérfano
y el saber que vivía de la caridad, los problemas que siempre tuvo
con su protector (John Allan), su desarrollo como ciudadano sureño
(estado de Virginia), su estancia en Escocia y Londres. Todos ellos
fueron cuestiones fundamentales que establecieron los cimientos
de lo que sería el trabajo de Poe.
Durante su adolescencia ya empezaba a escribir poemas con los que
enamoró a una larga lista de jovencitas, su mayor influencia fue
Byron aunque leía todo lo que estaba a su alcance. Su vida universitaria
fue rebelde y libertina, a pesar de que siempre estuvo en jaque
por el poco apoyo económico que recibía por parte de su protector,
también en esta época es cuando el poeta empieza a beber. Lo curioso
es que unas cuantas copas bastaban para desquiciarlo; no tenía gran
resistencia. Después de su paso por la universidad, Poe rompe relaciones
con su protector y sale de su hogar hacia Boston; la miseria y el
hambre lo acompañaron y no tuvo más remedio que enrolarse en el
ejercito, situación que duró dos años, por lo que tuvo que volver
a recurrir a John Allan en busca de ayuda, la cual le fue concedida
a cambio de que aceptara un cargo en una Academia Militar, pero
a los pocos meses fue despedido por negligencia en el deber, hecho
que marcó el rompimiento definitivo del poeta con su protector (por
esos entonces, recientemente viudo).
Con la posterior muerte de John Allan, el poeta pierde toda esperanza
de que su trabajo literario se realizara en condiciones económicas
favorables.
En 1832 se va a vivir con una tía y una prima a Baltimore, en donde
estableció sus primeros contactos para publicar su trabajo. Luego
se casó con su prima, Virginia Clemm -doce años menor que él-, con
la cual vivió gran parte de su vida e influyó notoriamente en varios
de los escritos del poeta.
Poe radicó en varias ciudades, Nueva York , Filadelfia, Baltimore,
en donde trabajó en revistas como crítico, labor que le costó muchas
enemistades por la clase de crítica que realizaba; destrozaba a
sus contemporáneos. La característica principal de todos estos empleos
radicaba en que recibía un sueldo mísero, pero a cambio le daban
la oportunidad de publicar sus relatos y alcanzar la fama. Tristemente,
sólo la fama, porque la mayor parte del tiempo vivió en la más absoluta
miseria, con algunos lapsos de relativa calma.
Edgar Allan Poe escribió alrededor de sesenta cuentos, además de
una serie de poemas, aunque a este género no le dedicó el tiempo
que él hubiera deseado debido a su precaria situación económica.
Algunos de sus relatos más conocidos son: El Escarabajo de Oro,
Los Crímenes de la Calle Morgue, El Corazón Delator, El Barril de
Amontillado, El Gato Negro, Eureka, La Caída de la Casa Usher, El
Retrato Oval, La Máscara de la Muerte Roja. En los que podemos apreciar
el genio de Poe, algunos, escritos en momentos de lucidez y otros
producto de las crudas crisis que tenía por su afición al alcohol
-y a las drogas, según afirman sus contemporáneos-. Es así como
hoy han llegado hasta nuestros días todas estas joyas de la literatura,
producto del genio intelectual que sólo alguien como Edgar Allan
nos pudo regalar.
Al final de su difícil vida, Poe estaba hundido absolutamente en
la desgracia; con la muerte de Virginia (1947), su vida se vino
abajo, mantuvo relaciones con Sarah Helen Whitman y con Elmira,
su novia de juventud, pero ya todo estaba resuelto, nunca se volvería
a levantar.
Edgar Allan Poe murió el 7 de octubre de 1849, después de un fatigoso
viaje a Richmond. Acabado, en un hospital de Baltimore, sus últimas
palabras fueron: "Que Dios ayude a mi pobre alma".
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