Joan Kunz es un seudónimo, y no hablaremos más de él porque
su semblanza es tan interesante como un mismo cuento, y no es nuestro
deseo estropearla. Disfruten su narrativa, y para cualquier cosa
escríbanle a: joankunz@worldonline.es
»Ya
no recuerdo mi edad y he olvidado la cara de mi madre. A mi padre
nunca lo conocí. Solo recuerdo la desolación del astillero donde
nací, al final de una historia de perdedores. Mi madre me habló
del viejo Petrus, ¡pobre diablo!, y de Gálvez, y del vividor Larsen,
y de la idiota Angélica Inés… Menudo retablo.
También
me habló del hombre tranquilo que escribió sus vidas, calmoso y
grave, paladeando güisqui tumbado sobre el catre. ¡Ja! Ese Dios
que me trajo y no supo que hacer conmigo. Me dejo tirado, allí,
en la negra noche… En fin, tampoco voy a reprocharle nada: no hay
ningún Dios infalible. No me ha ido mal del todo. No puedo quejarme.
Atrás quedó "El Astillero".
Al
tipo que escribe lo encontré en una lectura. Un buen tipo, algo
pelmazo, pero no es mala gente. Le caí bien y me adoptó, Bueno,
la cosa no fue tan simple. Me costó un tiempo convencerlo. Pero
cayó. Así que ahora yo le dicto y el escribe. Y ya me está bien
así: que él de la cara.
Nos
dedicamos sobre todo al cuento, alguna novela, y poesía cada vez
que nos… Bueno, no nos llevamos bien. Esa es la verdad. Discutimos
frecuentemente. Él es muy ortodoxo, muy quisquilloso. Y nunca está
contento con nada. Que si este verbo, que si esta rima, que si este
modo, que si el argumento, que si liga, que si no liga, … Y yo le
digo: escribe tío, escribe y nada más, se tú mismo (bueno, yo mismo).
Joan
Kunz
»P.D.:
Entre nosotros y para que lo conozcáis un poco más, os diré que
lo nacieron hace 39 años en Barcelona (España), fue un mal estudiante,
a pesar de lo cual se dedicó a las ciencias y ahora es analista
de sistemas de información. Eso no está mal, pero antes fue mozo
de almacén, pintor, jardinero, parado, dibujante, profesor, y algunas
cosas más. Hasta que me conoció a mí, archivaba en la papelera todo
lo que escribía… Desde entonces lo guardamos todo. No se para qué,
pero lo guardamos.