"Nací tres
años después de la invasión argentina a las islas Malvinas (1985),
con la que sólo ganamos muertos. Nací en un año en que murieron
unos tantos, nada recuerdo de aquello, pues no podía aún razonar
con exactitud. Nací en el norte Argentino, en la desconocida Formosa
(sí, allá lejos)...
Pasé una
vida alegre, educado como se educaba antes a los niños (no, no con
mimos). Por suerte crecí en una sociedad que apenas si sufría los
golpes de la crisis psico-social, y no en una que los vivía fríamente
—como hoy—; quizá esto fue lo que provocó un desperfecto deterioro
en mi conducta.
Aprendí
a amar la educación, a subir a la cima del triunfo, a caer a la
sima del fracaso, a mantenerme en el equilibrio de la mediocridad.
No era "chupamedias", no era inteligente, sólo me agradaba la vida
escolar. Así llegué a tener amigos, así enemigos, así tornóse mi
punto de vista indiferente ante un negro y un blanco, un palo y
un tronco. Así conseguí entender la crisis social, la sufrí, la
combatí... Mi estilo crítico para con el mundo fue evolucionando
con el tiempo.
Y puedo
seguir con esto durante varias hojas más, pero mejor contaré en
dos palabras la evolución del significado de la literatura en mí:
El primer
contacto "real" con la literatura fue en 1994, a los nueve años
cuando, en el aula, trabajamos sobre "La guerra de los yacarés"
de Horacio Quiroga. Extrañamente, me agradó mucho el relato; fui
luego a pedirlo prestado en la biblioteca y seguí así con otros
libros, especialmente los de leyendas.
En el séptimo
grado, teniendo yo doce años, se nos pidió hacer en Lengua un cuento
breve. Mi trabajo fue de tres hojas: "El misterio del Triángulo
de las Bermudas". Corregido y ampliado, hoy ocupa ocho hojas en
mi carpeta de cuentos.
El verdadero
comienzo de mi afán por escribir fue con la lectura de Don Quijote
(y de varias obras más) por exigencias de la profesora de Literatura.
Luego seguí
leyendo —ahora por decisión propia— a E. A. Poe, Horacio Quiroga
y Sábato, entre otros.
Así se
me ocurrió escribir. Mi segundo cuento fue "Rebelión", que narra
una invasión guerrillera y es malo, malísimo... ¿Voy a mejorarlo?..."