1
LA REINA DEL ESPEJO
MIGUEL CALLEJÓN BERENGUER
"La curiosidad es, en cierto modo, como el amor: establece una relación entre el objeto y el sentimiento; con tal de que éste posea la fuerza necesaria, no importa lo despreciable que sea el primero."
"Melmoth el Errabundo", Charles Robert Maturin
Hace ya muchísimos años, vivía en un castillo una joven aterradoramente bella, llamada Neve. Sus padres, asustados del mundo, se propusieron protegerla de él: nunca la dejarían salir al exterior; nunca el Sol acariciaría su piel. Y ésta se mantenía nívea.
La chica nunca vio a ningún ser humano aparte de sus padres y sus sirvientas, y nunca anheló salir al exterior. Las paredes del castillo estaban recubiertas de espejos, y Neve pasaba la mayor parte del día ante ellos, vanidosa, recreándose en su belleza.
No obstante, un día en el que erraba por el castillo, encontró abierta una puerta que siempre había estado cerrada. La cruzó, y ante ella apareció una escalera de piedra, fría y humeda. Comenzó a subirlas, curiosa, hasta que terminó ante otra puerta incomprensiblemente abierta, que daba al exterior, en la cima de un torreón. El aire frío acariciaba su piel; pero ella, indiferente, se asomó por las almenas.
Ante Neve se desplegó la inmensidad verde del bosque. En el horizonte, las nubes ardían con el Sol poniente.
Sin aliento ante la visión que frente a ella se extendía, bajó las escaleras, en busca de su padre. ¡Quería salir al exterior!
Pero... algo había escapado a su mirada: por entre los árboles un cazador la vio, ansió poseerla. Y dicho cazador, conocido en los pueblos cercanos -mas no allí- por sus demoníacas artes, se encaminó hacia el castillo.
Neve intentó convencer a su padre, pero éste se mostró inflexible: por nada del mundo la dejaría salir fuera, prometiéndose que la persona que dejó abierta la puerta del torreón recibiría su castigo. La chica se encerró en su aposento, llorando desconsoladamente.
Mientras tanto, el cazador llegaba al castillo. La madre de Neve lo recibió, y el padre, ya exasperado por la petición de su hija, reaccionó de muy mala manera ante la petición del visitante. Éste insistió, mas su interlocutor le espetó:
-Vete, o te mataré con mis propias manos.
El cazador, sorprendido ante tal respuesta, replicó: "Te arrepentirás de tus palabras", y con ésto el padre de Neve estalló en groseras carcajadas.
Aquella noche, de la habitación de Neve surgió un aterrador chillido. Cuando su madre llegó, el progenitor salía ya de ella, con una risa enloquecida torciendo su boca y murmurando algo sobre el cazador, que raptaba a su hija y la llevaba al otro lado del espejo...
® Miguel Callejón B.
Tu comentario es muy importante. Llena nuestro formulario de opinión y contribuirás a hacer nuestra sección de Opinión la más importante de la web. Recuerda el título del cuento y su autor: La reina del espejo de Miguel Callejón B.