Mi nombre es Miguel Martínez. He vivido ya veintiocho intensos
años y habito en la bonita, húmeda y siempre díscola
ciudad de Rosario. Para el minúsculo grupete de personas
que me trata a diario y me conoce vaga y superficialmente, yo
soy periodista, masajista, y jugador de fútbol frustrado.
Sin embargo mi verdadera vocación, lo he descubierto no
hace mucho, es ser escritor. He aprendido a admitirlo sin pudores
también desde hace un tiempo. Una persona me dijo una vez
que si negábamos sistemáticamente nuestra real afición
por la escritura a causa de cierta vergüenza, humildad o
algo así, uno terminaba alejándose de la literatura
absurdamente. Se acababa desatendiendo la verdadera afinidad por
las letras y perdiéndose nuestro potencial. Sólo
por no parecer pedante. Por esquivarle a la grandilocuencia que
transmite la palabra "ESCRITOR". Por no chocar con el
estereotipo que acuña el común de la gente, acerca
de las personas que narran historias o crean ficciones. Ese estereotipo
que se asemeja a un viejo canoso, barbado, de rostro ajado y manso.
Sabio. Reflexivo. Poeta y loco. ¿No es así? ¿No
es esa la imagen que salta a la mente de cualquiera si uno menciona
la palabra "escritor"?
Sin embargo, no hay ninguna ley que le impida a los jóvenes
escribir. No hay ningún artículo que establezca
que la edad mínima para ser considerado escritor es la
de 60 años. Ninguno. De modo que pregunto, ¿cómo
debo llamarme si lo que más adoro hacer en la vida es escribir?
¿Si lo que más me reconforta y me atrae es sentarme
frente a una hoja en blanco?
Pues bien, he llegado a la conclusión, a través
de este sencillo razonamiento, que soy escritor. Y no dudo en
confesarlo. Lo soy. Y es esa una realidad irrefutable. En todo
caso podrán decirme (eso sí lo admito) que soy un
mal escritor. Pero ese ya sería otro cantar. Estaríamos
frente a un juicio de valor. Y... ¿acaso tengo que ser
un Borges para poder llamarme escritor? ¿Será que
debo alcanzar el nivel de un Cortázar o un Arlt para acceder
a la inaccesible cofradía de los escritores? Yo creo que
no. En ese caso sólo podría llamarse Jugador de
Fútbol a Maradona. O quizás a algún otro
fenómeno como Ronaldo o Zidane. Bajo ese concepto ¿qué
serían el marcador de punta de Chacarita o el volante por
derecha de Deportivo Morón? ¿Futbolistas o meros
imitadores de una técnica que no poseen?
En fin... no me extenderé demasiado. Si quieren saber
más de mí, diré simplemente que me considero
una persona sensible, equilibrada, honesta y racional. Una buena
persona. Y si admito todo esto, no lo hago por arrogancia, sino
porque estoy convencido que no tengo ningún mérito
por mis virtudes. Se las debo, junto a todos los buenos valores
que me han inculcado, a mis padres. Ellos han sabido concebir
(dando un ejemplo de amor constante) a un buen tipo.
Generalmente escribo cuentos. Cuando escribo. Tengo entre 30
y 40 que considero más o menos dignos. De todas maneras
no tengo mucha noción del nivel en que se encuentran porque
los he sometido a un infranqueable aislamiento. No los he expuesto
a comentario alguno. Ni siquiera los presenté en círculos
cerrados. Así es que constituye una real incógnita
para mí lo que puedan generar en los potenciales lectores.
Les envío un abrazo y espero sean de su agrado.
- Mi dirección de e-mail es: miguel_arf75@hotmail.com