Bueno, pues ¿qué decir de mí?... que un buen
día, encontré esta página y pensé: quizá
pueda mostrar mis escritos. Tengo cuarenta y nueve años.
He publicado en otra página. Llevo una vida normal de familia,
como tantos españoles. Los ratos perdidos los encuentro junto
a un teclado, bien el de mi ordenador o el de mi piano. Así
pues, suelo hallarme mintiendo, tejiendo historias, o luchando con
bemoles.
Juego con el lenguaje. ¿Qué mejor juguete? Lo limpio,
lo distorsiono. Intento sacarle todo su jugo, hacer de las palabras
pequeñas piezas de un puzzle y encajarlas lo mejor que puedo.
Una vez, gané un premio y todo. Vivo junto al mar, pero añoro
mis ríos. Son más asequibles, más domésticos.
Amo Extremadura.
No soy una erudita, pero creo que puedo usar las palabras como puente
hacia los demás.
Libro grandes batallas con el “word” de las que no siempre resulto
ilesa. Mis principales fuentes de inspiración son los hechos
reales, las personas, la vida..., no puedo imaginar nada si no tengo
una célula de la que hacer germinar una historia.
Y así transcurre mi vida, entre notas y cuentos que a veces
no quieren nacer.